En las ceremonias de graduación de las primeras universidades europeas, en la baja Edad Media, los graduandos usaban una corona de laureles adornada con bayas.

El nombre de esta fruta llegó al español proveniente del francés baie y éste, del latín baca, mientras que ‘laurel’ se derivó del latín laurus. A partir de baca y laurus se formó en bajo latín bacalarius, palabra que se usaba  por el siglo IX para referirse a los graduados.

En Francia, éstos eran llamados bachelor en la Canción de Rolando (1080) y, posteriormente, bachelier (bachiller), mientras que el título que ostentaban se llamaba baccalauréat, y llegó a nosotros como ‘bachillerato‘.