Por disposición del presidente Leonel Fernández el “velero de placer” en el que Francisco Alberto Caamaño Deñó y otros ocho guerrilleros arribaron a la costa Sur del país, en febrero del 1973, con el objetivo de derrocar el gobierno de Joaquín Balaguer, ayer fue trasladado a los talleres de los Astilleros Navales, donde un equipo técnico de la Marina de Guerra lo someterá a un riguroso proceso de restauración.

El velero que llegó por playa Caracoles sirvió como nave de instrucción a los miembros de la Marina.

En el primer gobierno de Leonel Fernández, el ex combatiente Hamlet Herman estuvo al frente de la reparación del barco, pero posteriormente volvió a ser maltratado por saqueadores, en Boca Chica.

Pese a estos embates, el casco se encuentra en buenas condiciones, y los planes de restauración prometen devolverle su esplendor a la embarcación capitaneada por hombre que lideró la gesta de abril de 1965: El coronel Caamaño.

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